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Los arrebatos de Doña Martha

Sobre el editorial de El Comercio que habla de Tupac Mouse

A newspaper is a device for making the ignorant more ignorant and the crazy crazier.

Publicado: 2014-06-05

La columna editorial de El Comercio del día ayer, firmada por Martha Meier Miró Quesada, ha provocado enconos entre los lectores y seguidores del diario más emblemático de la prensa peruana.   

La nota, que inicia comentando la mención de Tupac Amaru por el presidente de la República, se convirtió al final en un pretexto para lanzar una diatriba contra el héroe Cuzqueño, el dictador Velasco Alvarado, Fidel Castro y el Ché Guevara, sazonando ese sancochado de sobremesa cultural, con fuentes de dudosa procedencia histórica. Teniendo como tesis central la comparación del símbolo de Tupac Amaru con la creación y simbolismo de Mickey Mouse.

No haría falta comentar una noticia de prensa que será olvidada en algunas horas, en estos tiempos en que publicar cuesta el esfuerzo de copiar y pegar textos y de darle un click al ratón de la computadora. Sin embargo hay elementos que van más allá de la sandez anecdótica de una periodista trasnochada. Primero señalar que por más que Doña Martha lleve el apellido del fundador del diario más antiguo del Perú, hay un consejo editorial que aprueba todos los artículos a publicar. Así debemos asumir que, desgraciadamente, hay un sector de periodistas e intelectuales peruanos que comparten la visión histórica de referirse a Tupac Amaru como “Tupac Mouse”.

Pero hay más: las referencias de la periodista son tanto más interesantes por el hecho de ser gratuitas y, al parecer, producto de su ignorancia. Así nos damos cuenta que la primera referencia cultural que le viene en mente a una intelectual y ex¬-congresista es el “genial Disney” y Mickey Mouse, porque su referencia a la depresión económica de los años veinte en Estados Unidos es totalmente equivocada ya que se les conoce como los años del furioso crecimiento, o “roaring twenties” por lo menos hasta 1929. Así cuando Mickey Mouse aparece por primera vez en el cine en 1928 no hay asomos de crisis, sino todo lo contrario.

Su referencia a la iconografía del Che Guevara también es errada: el mundo conoce al Che no por la fotografía de Korda sino por el trabajo gráfico de Jim Fitzpatrick, un artista irlandés. Incluso la foto del Che hecha por Korda se hizo famosa fuera de Cuba, en Italia a finales de los sesenta. Así, se nota que las editoriales son tachonadas a la carrera y que en El Comercio no existe el chequeo de hechos históricos, que es tan común en otras publicaciones que se respeten y que respeten a sus lectores.

Luego viene la referencia al gobierno de Velasco Alvarado y su apropiación de Tupac Amaru como símbolo de su gobierno: puede ser. El origen antidemocrático del gobierno de Velasco Alvarado es innegable e injustificable. Gracias a este juicio compartido por la mayoría de la sociedad peruana, estos desmanes dictatoriales no se han vuelto a repetir en su forma, y también se han rechazado en su intención cuando otros políticos han querido adueñarse del poder de manera similar. Lo curioso es que el pasado político de la editorialista de El Comercio está íntimamente ligado precisamente a uno de los más crasos intentos de corrupción y anarquía del poder, durante el gobierno de la dupla Fujimori, Montesinos. Siendo que, en el año 2000, Martha Meier postuló como candidata al Congreso por, precisamente, el partido de Fujimori, en la campaña organizada, dirigida y supervisada por el SIN.

Pero la matonería intelectual de la descendiente del fundador de El Comercio se vuelve furor histérico contra la figura histórica de Tupac Amaru. ¿Vaya usted a saber por qué? le molesta que el salón Pizarro del Palacio de Gobierno cambiara de nombre por salón Tupac Amaru. Quizá porque ella se siente más cercana de la cultura Española que de la historia peruana. Luego hace referencia a una anécdota recogida por Von Humboldt 300 años después de los hechos y que no es corroborada por ningún historiador serio que se haya ocupado de Tupac Amaru y su movimiento histórico. Le molesta también que haya una avenida en Lima que tenga su nombre, cuando en el centro de Lima también uno de sus abuelos tiene una calle que lo recuerda.

Meier Miró Quesada llama a Tupac Amaru “elegante criollón”: ignorando que el adjetivo “criollo” –español nacido en las colonias- precisamente es todo lo opuesto a la figura histórica de Tupac Amaru, quien se reivindica como líder indígena de un movimiento social único y precursor de de lo que será la doctrina emancipadora en América Latina 300 años más tarde.

Se podría aducir que la furia premenstrual de la Miró Quesada fue un mero gesto intelectual, una boutade como dirían los franceses, para desacralizar un héroe de caricatura. Pero no parece ser el caso: lo que se atisba en ese artículo es la actitud moral y ética deleznable de la autora, y la pobreza cultural e intelectual de alguien que está ahí porque es la dueña y se siente protegida por la mafia ancestral de los apellidos. Por otro lado El Comercio nos demuestra que no es más el periódico decano de la prensa nacional y que ha pasado a ser una antigualla, regida por la ignorancia y el desprecio de la cultura nacional.


Escrito por

jorge yui

Colecciono y cuento historias de libros y bibliotecas, mías y ajenas. Pero sobre todo me gusta leer. En Twitter @librogramas


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Librogramas

Crónicas y artículos sobre libros leídos o imaginados